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La educación positiva es definida como educación para las habilidades tradicionales y para la felicidad.
La alta prevalencia en el mundo de hoy de la depresión entre la gente joven, la creciente insatisfacción en la vida, y la sinergia entre el aprender y la emoción positiva muestran que las habilidades para la felicidad deberían ser enseñadas en la escuela.
Hay una evidencia sustancial de que los estudios bien controlados que enseñan todo eso incrementan la resilencia, la emoción positiva, el involucrarse y el significado pueden ser enseñados.Del libro “Positive Education: Positive psychology and classroom interventions” por Martin E.P. Seligman, Randal M. Ernst, Jane Gillham, Karen Reivich, and Mark Linkins.
Los autores de este libro han desarrollado el Penn Resiliency Program (PRP): su mayor logro es mejorar la habilidad de los estudiantes para manejar los problemas del día a día, enseñándoles a pensar más flexible y realísticamente sobre los problemas que ellos encuentran.
El PRP también enseña la asertividad, el brainstorming creativo, la toma de decisiones, la relajación, y muchas otras habilidades. El PRP es el programa de prevención de la depresión más ampliamente investigado en el mundo.
Dos buenas razones por las que el bienestar debe ser enseñado en las escuelas es el flujo actual de depresión y el incremento nominal de la felicidad en las dos últimas generaciones. Una tercer buena razón es que el mayor bienestar mejora el aprendizaje, el tradicional logro de la educación.
El carácter positivo produce más atención, más pensamiento positivo, y un pensamiento más holístico. Todo esto en contraste con el carácter negativo, que produce una atención reducida, pensamiento más crítico, y un pensar más analítico.
Entre los ejercicios del currículo del PRP figura el de las “3 buenas cosas”. En el cual se le pide a los estudiantes que escriban diariamente durante una semana tres buenas cosas que les hayan sucedido.
Las tres cosas pueden ser pequeñas en importancia, o grandes. Por cada evento positivo ellos escriben lo siguiente:
Honestidad. Lealtad. Perseverancia. Creatividad. Amabilidad. Sabiduría. Coraje. Justicia. Estos y otros 16 rasgos del carácter son valorados en cada cultura del mundo.
Los profesores de este método creen que se puede obtener más satisfacción en la vida si los estudiantes se identifican con todos estos rasgos que tienen en abundancia, y los usan tanto como sea posible en la escuela, hobbies, y con los amigos y la familia.
Fuente: Authentic Happiness
rafa 4 de febrero de 2012 - 10:45 pm
Muy bueno!
…y aún estaríamos mejor si aprendiésemos a “decrecer”…
Un saludo!