Im Conciencia Blog es un blog alternativo sobre ecología, con toques de política, economía, historia, sociología, arte, publicidad, y fotografía… siempre tratando de tener una mirada positiva.
En Abril de 1943, los Aliados dominaban todo el norte de África a excepción del norte de Túnez, donde mantenían una pequeña bolsa de resistencia. Desde las costas del norte de África se planeaba el asalto a Europa y desde la misma se lanzaban los bombarderos hacia Italia.
50km al sur de Bengasi, se encontraba la pista de Soluch, de la cual salían los bombarderos B-24 “Liberator” del 376 grupo de bombardeo de la IV Fuerza Aérea norteamericana hacia Italia.
El 4 de abril estaba prevista la “misión 109” con objetivo en el puerto de Nápoles, en dicha misión participarían 25 aparatos. Entre ellos el Liberator con número de serie 41-24301 nº 64 del 514 Escuadrón. Bautizado como “Lady be Good” por su tripulación:
- Piloto: Teniente William J. Hatton
- Copiloto: Teniente 2º Robert F. Toner
- Navegante: Teniente 2º DP. Hyes
- Visor del Bombardeo: Teniente 2º John S. Woravka
- Ingeniero de vuelo: Sargento Harold J. Ripslinger
- Operador de radio: Sargento Robert E. La Motte
- Artilleros: Sargentos Samuel E. Adams, Vernon L. Moore y Guy E. Shelley
El despegue hacia Nápoles se realizó sin contratiempos por el grupo A compuesto por 12 aparatos, pero al despegar el grupo B en el que iba el “Lady be Good” se desató una tormenta de arena que impidió que el grupo B al completo pudiera realizar la misión; de este grupo solo habían despegado 4, entre ellos el “Lady be Good”.
Tras 5 horas de vuelo se había hecho de noche y este pequeño grupo B tenia sus visores nocturnos “Norden” inutilizados por la tormenta. El Teniente Hatton ordeno a los tres Liberator que le acompañaban a dar media vuelta.
A las 23:10 el mando de la base de Soluch tenía 23 aviones en tierra, uno que había aterrizado en Malta sin combustible, y faltaba el “Lady be Good”.
En su vuelo de regreso el “Lady be Good” había perdido contacto por radio con su grupo y con la base. A las 00:10 del 5 de Abril se contacta por radio con el Liberator, el cual pide su rumbo porque no sabía su situación.
La estación le proporcionó unas coordenadas, suponiendo que el Liberator se había perdido en el mar, puesto que las antenas de aquella época no podían medir si los aparatos se acercaban o se alejaban.
La estación pensó que los vientos habían ralentizado, como solía pasar, al Liberator y le dieron las coordenadas rumbo 330º. La tripulación dio por bueno el dato y siguió la ruta marcada.
Este dato lo que hizo fue alejar 20 km hacia el oeste al Liberator de la base de Soluch y adentrarlo de lleno en el Sahara.
Por la noche el desierto se confunde con el mar desde la altura. No distinguiendo la costa por las brumas, el “Lady be Good” no se percató de que había cruzado la costa y se dirigía al infierno.
Aun sin darse cuenta, sin alcance de radio para comunicarse y con unos minutos de combustible, el Teniente Hatton toma la decisión de abandonar el avión y saltar, descartando el aterrizaje forzoso por los riesgos que ello conllevaría.
Los 9 tripulantes del “Lady be Good” saltan del avión con sus paracaídas y sus flotadores salvavidas puestos, caen en la arena del desierto y se percatan que en 300 km a la redonda no había mas que arena.
En el mismo sitio donde cayeron pasaron la noche abrigados por sus paracaídas. A la mañana siguiente se levantaron los 8 supervivientes: faltaba Woravka, no lo habían visto descender; en la mañana lo buscaron por los alrededores pero sin rastro de él.
En esa búsqueda habían encontrado rodadas de cinco vehículos que se dirigían al norte, posiblemente hacia Bengasi. Animados por el hallazgo siguieron las rodadas marcando el lugar donde habían caído con sus paracaídas, y también iban marcando la ruta que seguían. Únicamente llevaban consigo una botella de agua cada uno y sus paracaídas.
El teniente Toner anotó en su diario:
Domingo 5. Comenzamos a andar hacia el noroeste. Aun sin John. Solo unas pocas raciones, media cantimplora de agua y una cucharada llena al día. Algo de brisa del noroeste. Noche muy fría; no dormí. Descansamos y caminamos.
Diario de Ripslinger:
Domingo 5 de abril. Todos menos Woravka no encontramos al amanecer. Esperamos un rato y comenzamos a andar. Solo medio sándwich, un caramelo y una taza de agua en las últimas 36 horas.
Abandonaron los salvavidas y marcaron la dirección seguida, haciendo flechas con trozos de los paracaídas cada 15 km.
Hacia el noroeste, con buena moral y bajo un calor infernal, los aviadores cubrieron los primeros 40 km, distancia en la que habían encontrado las rodadas de unos vehículos (encontradas el día 6) que seguían otra dirección.
Marcaron la bifurcación, y el Teniente Hayes y el Sargento Adams siguieron los nuevos rastros pero al deshacerse el rastro en una duna y ante el temor de perderse, aun mas, decidieron retroceder y reunirse con los otros.
Diario de Toner:
La misma rutina. Nos estamos debilitando y no iremos mucho mas lejos. Rezamos todo el tiempo. Otra vez es un infierno de calor. No puedo dormir...
Alternaron la marcha con el descanso, sedientos, soportando abrasadores días y frías noches, escudriñaban el cielo en busca de un avión de rescate que no llegaba.
El viernes cambió el paisaje, de rocas y arena a interminables dunas.
En el diario de Ripslinger aun puede leerse:
Viernes 9 de abril, ya es el quinto día, y todos pensamos que todo ha acabado. A mediodía hacía tanto calor que todos deseabamos dormir. La mañana y la noche ok.
Aquella tarde, tras haber recorrido 105 km desde el lugar del salto, los tenientes Hatton, Toner y Haves y los sargentos Adams y La Mote, este ultimo ya ciego, no pudieron mas y se sentaron a esperar la muerte.
Los tres que se encontraban en mejores condiciones físicas, Ripslinger, Moore y Shelley, siguieron adelante.
Toner escribió en su diario:
Domingo 11. Aun esperamos ayuda, aun rezamos. Los ojos mal, he perdido todo el peso... todo me duele... Podríamos hacerlo si tuviésemos agua; tan solo queda para mojar la lengua. Tenemos esperanzas de ayuda muy pronto. No descansamos. Aun en el mismo sitio.
Lunes 12. Aun no llega el auxilio Muy... (ilegible)... fría noche.Fin del diario de Toner.
30 km al norte, en el mar de arena de Calasancio, perecieron Moore y Ripslinger, que termino su diario el día 11:
Domingo 11 de Abril. Aun peleamos para salir de las dunas y encontrar agua.
El hombre que mas distancia recorrió fue Shelley, un joven de 26 años, de Ohio. Anduvo unos tres días más sin nada de agua. Murió tras haber recorrido 140 km.
440 km al norte, en el aeródromo de Soluch se organizó una operación de rescate, que solo cubrió las costas del Mediterráneo.
En 1944 el servicio de Registros y Tumbas del ejercito americano, tras examinar los registros de prisioneros hechos por los italianos y alemanes, certificaron que no estaban los aviadores del “Lady be Good”. En sus fichas se escribió: “Presumiblemente muertos”.
Sus nombres fueron inscritos en la Tumba Memorial del cementerio de guerra de EE.UU., situada en Cartago, Túnez.
El 9 de Noviembre de 1958 una avioneta privada aseguró haber visto en mitad del desierto una avión con las distinciones de la USAF, mucho mas al sur de donde se había combatido.
En febrero de 1959 una partida topográfica dio con los restos del avión. Parecía haber hecho una aterrizaje forzoso pero sin rastro de ocupantes. La noticia corrió hasta Wheelus, que la transmitió a su vez al alto mando Alemán.
En Washington, los periódicos se hicieron eco de la noticia, y fueron localizadas las viudas de Hatton y Adams, que se habían vuelto a casar.
Desde Wheelus se lanzaron aviones para identificar al aparato. El avión estaba en razonables buenas condiciones tras 16 años. Funcionaban las ametralladoras, había ceniza en los ceniceros y había café en el termo de sargento Ripslinger. El avión no tenía una gota de combustible. Se planteaba una pregunta: ¿Dónde está la tripulación?
Se estableció un campamento en las inmediaciones del avión y se procedió a la búsqueda de los cuerpos. A 10 km del “Lady be Good” hallaron las rodadas que habían seguido los aviadores.
Mas allá encontraron la zona donde habían saltado, donde estaban los flotadores y restos de paracaídas. Nada mas se encontró en la zona y el misterio seguía sin resolverse ¿Y los cuerpos? La búsqueda se dio por terminada.
El 11 de febrero de 1960 un equipo de la “British Petroleum” encontró a 90 km de los restos del avión cinco cuerpos agrupados en lo que parecía un campamento. Posteriormente fueron identificados como Hatton, Toner, Hayes, Adams y La Mote.
Junto a ellos había gafas, guantes, botellas, un mapa de seda... y el diario de Toner que desveló lo que había sucedido.
Una nueva operación de rastreo resultó fallida, pero en nuevas prospecciones petrolíferas se halló, 35 km al norte del primer grupo, a los otros dos. Más al norte encontraron al tenaz Shelley.
Moore hasta la fecha no ha sido encontrado, y reposa en las dunas del desierto.
¿Qué había pasado con Woravka? Fue al último que encontraron, con su botella llena de agua ceñida al arnés del paracaídas: este no se había abierto. Murió en el acto tras chocar contra el suelo.
El “Lady be Good” había volado sin tripulación hasta aterrizar en una zona de dunas en buen estado.
Más sobre esta historia puede leerse aquí, y aquí.
Fuentes: Wikipedia, Foro Segunda Guerra
Imagen: Wikipedia
Comentar