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El segundo de una serie de informes de ILO (International Labour Office) que se focalizan en el desarrollo de los sueldos, este volumen ha revisado las tendencias globales de sueldos durante los años de crisis económica y financiera de 2008 y 2009.
El informe ha estimado que el crecimiento de sueldos mensuales promedio en el mundo pasó de entre el 2,7-2,8% en los dos años antes antes de la crisis, al 1,5% en 2008 y 1,6% en 2009.
Mientras que el crecimiento de sueldos se hizo más lento pero permaneció consistentemente positivo en Asia y Latinoamérica, otras regiones experimentaron caídos en sueldos reales en ciertas etapas durante la crisis. En los países avanzados, los sueldos reales declinaron un -0,5% en 2008 pero crecieron el 0,6% en 2009, revirtiendo la pérdida del 2008, mientras que en Europa Central y del Este declinaron un estimado de -0,1% en 2009.
Tal vez más dramáticamente, el poder de compra de los sueldos cayó en un estimado de -2,2% en Europa del Este y Asia Central. Es enfatizado que se debe tener precaución cuando se interpreten estos cambios en crecimiento de sueldo, porque ellos reflejan un número de factores de la crisis relacionados (tales como el desempleo y la inflación). El crecimiento positivo en sueldos reales durante la crisis financiera puede a veces ser atribuida simplemente a la baja inflación y/o la concentración de pérdida de trabajo y trabajos de baja paga.
Además del lento crecimiento de los sueldos, este cambio fue generalmente más pequeño que la respectiva declinación del crecimiento de la productividad laboral, o crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) durante los años de la crisis. Esto puede ser observado en el informe del hecho que un significativo número de países donde la productividad laboral declinó no obstante muestran un crecimiento promedio de sueldos positivo; un descubrimiento que está en línea con la conclusión de que los ajustes decrecientes de sueldo tienden a ser menores que los ajustes del PBI.
También, muchos países en los cuales están disponibles los datos experimentaron un incremento a corto plazo en la participación de sueldos en el PBI entre 2007 y 2009. Esta tendencia muestra que, más allá de declinaciones en la nómina (recibo) de sueldo total y los beneficios durante la crisis, estos últimos han sido más volátiles que la nómina total de sueldo, y es consistente con los descubrimientos más tempranos de que las fluctuaciones en la participación del sueldo son usualmente anti cíclicas, incrementándose durante las caídas y decrementándose durante las recuperaciones.
La tendencia a corto plazo de una alta participación en el sueldo no solo es observado a nivel nacional, sino también a nivel de algunos sectores, particularmente en el sector manufacturero. Si embargo, es plausible que junto con un persistentemente alto desempleo, habrá continuadas (o aún más fuertes) presiones en los sueldos en los próximos años de recuperación de la economía y, en este caso, el impacto total de la crisis en los sueldos podría permanecer.
Estos impactos a corto plazo de la crisis deberían ser vistos dentro del contexto de una declinación a largo plazo en la participación de los sueldos en el PBI, una creciente desconexión entre el crecimiento de los sueldos a largo plazo y el crecimiento de la productividad, así como una más amplia y creciente desigualdad. En particular, nuestro informe muestra que desde mediados de los 90's la proporción de gente con baja paga (definida esta como menos de 2/3 de los sueldos medios) se ha incrementado en más de 2/3 de los países que tienen datos disponibles. Esto incluye países como Argentina, China, Alemania, Indonesia, Irlanda, la República de Corea, Polonia y España.
En estos y otros países con altas o crecientes tasas de bajas pagas hay un riesgo de que un gran número de gente se sienta dejada atrás. Esto, a su turno, podría llevar a incrementar las tensiones sociales, particularmente si ciertos grupos de personas consideran que han pagado un alto precio durante la crisis, mientras los beneficios de un temprano período expansivo (y tal vez de una futura recuperación) no se han compartido.
Otro asunto emergente es el hecho de que el estancamiento de sueldos antes de la crisis podría haber contribuido a la misma, y también debilitado la habilidad de las economías de recuperarse rápidamente.
Aunque hay muchos otros factores involucrados en la crisis económica y financiera global, una visión es que la crisis tuvo sus raíces estructurales en la declinación en agregar demanda que la precedió. La redistribución de sueldos a beneficios y de sueldos-medios hacia altos-sueldos redujo el agregado de demanda transfiriendo los ingresos desde individuos con una alta propensión a gastar hacia gente que ahorra más. Este modelo, sin embargo, ha probado ser insostenible.
En el futuro, los países podrían encontrar de su interés basar su crecimiento económico en un consumo más fuerte de los hogares, y en un consumo hogareño anclado en los ingresos ganados en vez que los basados en un incremento de deuda.
Nuestro informe arguye que las políticas de sueldos pueden hacer una contribución positiva hacia una economía y modelo social más sostenible. Las negociaciones colectivas y los sueldos mínimos pueden ayudar a alcanzar una más balanceada e igualitaria recuperación, asegurando que las familias trabajadoras y los hogares con bajos sueldos obtengan una participación justa de los frutos de cada punto de porcentaje del crecimiento económico.
En nuestro informe previo "Global Wage Report 2008/09" mostramos que la conexión entre sueldos y productividad es más fuerte en los países en donde las negociaciones colectivas cubren más del 30% de los empleados, y que sueldos mínimos pueden reducir la desigualdad en la mitad inferior de las distribución de sueldos.
Nuestro actual informe muestra que las negociaciones colectivas y los sueldos mínimos pueden también contribuir a reducir la participación de los trabajadores de bajos pagos. Al mismo tiempo, hay considerables retos para los sindicatos que tratan de alcanzar a los trabajadores vulnerables, y en el establecimiento de un sistema efectivo de sueldos mínimos.
Fuente: extracto del informe “Global wage report 2010/11: Wage policies in times of crisis”, realizado por el International Labour Office.
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