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A menudo llamada "la más hermosa mujer en las películas", la belleza de Hedy Lamarr y su presencia en la pantalla la convirtió en una de las actrices más populares de su época.
Nacida como Hedwig Eva Maria Kiesler el 9 de noviembre de 1914 en Viena, Austria, a los 17 años de edad Hedy protagonizó su primera película, un proyecto alemán llamado Geld Auf Der Strase. Hedy continuó su carrera en el cine, la cual terminó con “Extasis”, película alemana filmada en Checoeslovaquia en la que Hedy aparecía desnuda; fue la primera vez que una actriz se desnudaba en una película comercial y también la primera vez en la historia del cine que una actriz simulaba un orgasmo. El escándalo que provocó esta película forzó su retirada del cine.
Atraído por la película, el magnate Friedrich 'Fritz' Mandl arregló con sus padres un matrimonio de conveniencia y fue prometida en matrimonio en contra de su voluntad.
Su marido era un industrial pro-nazi (por eso ella pudo conocer personalmente a Hitler y Mussolini) que la mantenía prácticamente secuestrada: Hedy tuvo que dejar de actuar y de estudiar en la universidad, pero aprovechó sus años de reclusión forzada en su casa para continuar y terminar sus estudios de ingeniería, además de para recopilar información sobre los clientes de su marido, que posteriormente entregó al gobierno de Estados Unidos.
También, durante este tiempo mantuvo una relación sentimental con su asistenta, quien fue la que la ayudó a escapar por la ventana de un restaurante, perseguida de cerca por los guardaespaldas de su marido. La joven huyó primero a París, luego a Londres, para terminar instalándose en Estados Unidos, donde retomó su carrera de actriz.
Una vez en Hollywood, ella cambió oficialmente su nombre a Hedy Lamarr (parece ser que en memoria de Bárbara La Marr, actriz del cine mudo muerta en 1926 por una sobredosis de drogas) y protagonizó su primera película de Hollywood, Argel (1938), junto a Charles Boyer.
Continuó consiguiendo papeles junto a los actores más populares y talentosos de la época, incluyendo a Spencer Tracy, Clark Gable y Jimmy Stewart. Algunas de sus películas incluyen a la adaptación de John Steinbeck “Tortilla Flat” (1942), White Cargo (1942), Sansón y Dalila de Cecil B. DeMille (1949) y “The Female Animal” (1957).
Como si ser una actriz bella y con talento no era suficiente, Hedy fue también muy inteligente. Además de los logros de su película, Hedy patentó en 1942 una idea que más tarde se convirtió en base de las comunicaciones seguras militares y de la tecnología de los teléfonos móviles. Bajo el nombre de “sistema de comunicaciones secreto”; sería la patente número 2.292.387, que se puede ver completa en esta página de Google Patents.
En realidad la patente le fue otorgada tanto a ella como al compositor (entre otras habilidades) George Antheil. Este era vecino de Hedy en 1940, y ella lo había contactado para que le dijera como podía agrandarse los senos.
La idea original que propició esta patente tenía la intención de resolver el problema del bloqueo enemigo de las señales de los torpedos teledirigidos durante la Segunda Guerra Mundial, e implicaba cambios en las frecuencias de radio simultáneamente para evitar que las transmisiones fueran interferidas. Mientras que la tecnología de la época impidió la viabilidad de la idea al principio, el advenimiento del transistor y su reducción más tarde hizo que la idea de Hedy fuera muy importante tanto para los militares como para la industria de teléfonos celulares (móviles).
Parece ser que la idea se le ocurrió un día a Hedy escuchando tocar el piano a George. Por parte de George, su aporte concreto fue decirle a Hedy como podía coordinarse dicho cambio de frecuencia entre el emisor y el receptor.
Este impresionante logro tecnológico, combinado con su talento interpretativo y la calidad de estrella para ser "la más hermosa mujer en las películas" revela a una de las mujeres más interesantes e inteligentes en la industria del cine.
Lamarr nunca ganó un centavo por su invento, y murió el 19 de enero de 2000 en Caselberry, Florida (Estados Unidos).
Ella dijo una vez:
La esperanza y la curiosidad sobre el futuro me pareció mejor que las garantías. Esta es la manera en que fui. Lo desconocido fue siempre tan atractivo para mí… y aún lo es.
Fuentes: Wikipedia, Exordio, Teleobjetivo, Hedy Lamarr, Inventions
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