A los primeros cristianos, todos ellos pertenecientes al pueblo judío:

a Yojanan el Bautista o San Juan Bautista;
a Simón Bar Yoná o San Pedro;
a Iehuda Lebbeo o Ben Alfeo o Santo Tomás;
a Levi Ben Alfeo o San Mateo;
a Jacobo Ben Alfeo o Santiago el Menor;
a Andrés Bar Yoná o San Andrés;
a Jacobo Ben Zabdías o Santiago el Mayor;
a Yojanan Ben Zabdías o San Juan el Evangelista;
a Simón el Canaanita o San Simón;
a Shaul de Tarso o San Pablo;
a Yosef Barnabás el Levita o San Bernabé;
a Yosef Mi Ramataim o San José de Arimatea;
a Miriam de Magdeila o Santa María Magdalena;
a Natanael Ben Talmai o San Bartolomé;
a Felipe de Bestsaida o San Felipe;
a Iehuda Ben Alfeo o San Judas Tadeo;
a Yojanan Mordejai o San Marcos;
a Timoteo o San Timoteo;
y a todos aquelos judíos que fueron el grupo inicial de mártires de uno de los movimientos espirituales más amplios de la humanidad.

A todos mis hermanos argentinos que, desde el Judaísmo y desde el Cristianismo, son herederos dignos de la tradición del Pueblo de Israel.

Dedicatoria del libro "Las Raíces Judías del Cristianismo", escrito por Mario Saban.

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