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Situado en el fascinante espacio entre la representación y la abstración, las esculturas de Doug Owen ofrecen una riqueza de asociaciones. El caballo, este perenne sujeto, ha sido por supuesto un favorito de los artistas durante centurias; mas allá de los humanos mismos, tal vez ninguna otra criatura ha sido retratada en el arte tan frecuentemente.
Las representaciones de caballos no se desvanecieron con el devenir del modernismo: ellos figuran prominentemente en los trabajos de Picasso, quien estaba fascinado por los caballos prehistóricos dibujados en las paredes de las cuevas de Lascaux.
Siguiendo con esta devoción única por la forma de los equinos, Owen se une a las filas de artistas tan renombrados como Frederic Remington y Susan Rothenberg, para quienes los caballos retienen un poder primordial, casi místico.
Como ellos, él también tiene su hogar en el oeste de USA, donde los caballos además conllevan la compleja historia de su frontera.

Aunque las formas de Owen indudablemente parecen caballos, ellos pueden también ser vistos como ensamblajes puros de objetos apenas reconocibles de autos, tractores, y motocicletas.
La opción de los medios de Owen imbuye sus esculturas con un toque de humor, de ironía: sus caballos son construídos con el material que los reemplaza. En su incorporación de objetos encontrados (Owen consigue su metal de montones abandonados, plantas de fábricas, viejas granjas), las esculturas recuerdan al trabajo de artistas como Ed Kienholz y Noah Purifoy, cuyas esculturas también usan detritos manufacturados para crear nuevas y poderosas estructuras.
Las esculturas de Owen destacan por sus nervudas, Picassoescas líneas (el artista estudió originalmente dibujo de gestos), pero sus colores son igualmente llamativos. Botellas verdes, amarillos "oreados", marrones cobrizos, canelas, ocres, y azules: estos son los colores mas a menudo asociados con la pintura de paisajes. En vez, como las sofisticadas esculturas de Tony Cragg, los caballos de Owen parecen perfectamente en casa con su configuración.
Pastando, en el salón de casa, o escudriñando su reino, es como si ellos se hubieran reunidos a sí mismos casi mágicamente fuera del medioambiente que los rodea.
Fuentes: Recogedor, Campton Gallery
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