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A comienzos de los ochenta, un grupo de investigadores de la Escuela de Higiene y Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, quienes estaban estudiando la relación entre el consumo de vitamina A y la ceguera en Indonesia, notaron que los niños con ceguera nocturna leve y ojos secos -síntomas de deficiencia de vitamina A- parecían estar en un riesgo más alto de morir en los siguientes tres a cuatro meses.
Para darle seguimiento, los investigadores estudiaron a 30.000 niños en 450 aldeas en la isla de Sumatra, suministrándoles a los niños en la mitad de las aldeas una dosis grande de vitamina A cada seis meses y nada a los niños de las otras aldeas. Los resultados fueron tan dramáticos que los nutricionistas difícilmente podían creerlo.
Dice Keith West, un profesor asociado de Johns Hopkins:
Encontramos que el equivalente de dos centavos de vitamina A dos veces al año, redujo las tasas de mortalidad en más del 30 por ciento. Se generó mucho escepticismo; pero otros estudios repitieron el experimento y confirmaron los resultados.
Estaba claro que una carencia de vitamina A podría ser letal.
Este descubrimiento contribuyó a un cambio fundamental en el enfoque de los proyectos de nutrición en los países en desarrollo. Con respecto a la dieta, en vez de preocuparse sólo de si la gente estaba recibiendo suficiente energía, los practicantes del desarrollo comenzaron a preocuparse también de si la gente estaba recibiendo suficientes micronutrientes: las vitaminas y los minerales que le ayudan al cuerpo a funcionar.
En los países industrializados, los micronutrientes están en todas partes. Docenas de alimentos como la leche, la harina y el cereal de desayuno están fortalecidos y los complementos multivitamínicos están al alcance de la mano.
En los países en desarrollo, por el contrario, el problema de las deficiencias de micronutrientes es monumental. Aunque la información es escasa, las estimaciones disponibles son causa de alarma. Más de la mitad de las mujeres embarazadas y de los niños en edad escolar sufren de anemia por deficiencia de hierro, al igual que ocurre con más del 40 por ciento de mujeres no embarazadas y de niños en edad preescolar.
Alrededor de 100 a 250 millones de niños en edad preescolar están afectados por la deficiencia severa de vitamina A. Y 740 millones de personas sufren de bocio, un síntoma de deficiencia de yodo.
Los costos de estas deficiencias son sorprendentes, en términos de pérdida de vidas, de sacrificio de crecimiento económico y de mala calidad de vida. De acuerdo con Rebecca Stoltzfus, profesora asociada de la Escuela de Higiene y Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, la anemia causada por la deficiencia de hierro retarda el desarrollo mental y físico, daña el sistema cardiovascular y puede llevar a la muerte.
Probablemente la historia de éxito global más grande de micronutrientes es la fortificación de la sal con yodo. La deficiencia de yodo induce al deterioro mental, aún a nive les moderados. Dice Werner Schultink, asesor senior de micronutrientes de la UNICEF:
Si no se hiciera nada con la deficiencia de yodo, muchos niños de escuela estarían rindiendo a un nivel cercano al retardo mental.
Afortunadamente, el agregar yodo a la sal es un proceso barato y, según Schultink, el 70% de la población del mundo consume ahora sal yodada.
Las deficiencias más grandes de micronutrientes tienden a localizarle en el Sur de Asia, donde el arroz es el alimento básico.
Comenta Susan Horton, profesora de salud pública y economía en la Universidad de Toronto:
Un problema es que no se puede fortificar el arroz de manera barata. Se podría cubrir el grano, pero la gente lava el arroz. O se puede quebrar el grano, fortificarlo y reconstituirlo; pero esto es diez veces más costoso que fortificar la harina de trigo, y la gente acostumbra a desechar los granos quebrados.
El otro gran tema, igualmente importante, es que como el arroz es procesado en tantos lugares, con frecuencia en pequeñas plantas procesadoras, es muy difícil utilizarlo como un vehículo de fortificación.
Debido a estas dificultades, algunos países asiáticos están comenzando a fortificar otros alimentos básicos locales, tales como la salsa de soja en China, la salsa de pescado en Viet Nam y las pastas en Tailandia.
La Iniciativa de Micronutrientes está llevando a cabo un proyecto para fortificar la sal con hierro, además de yodo. Venkatesh Mannar, director ejecutivo de Iniciativa de Micronutrientes, dice:
Es todo un desafío poner el hierro y el yodo juntos en la sal, porque los dos compiten entre sí. Nuestra solución fue encapsular cada molécula de hierro y de yodo.
La nueva sal doble fortificada está a punto de ser probada en unos pocos países.
Una nueva estrategia para suministrar micronutrientes a los pobres en países en desarrollo involucra hacer los alimentos básicos que comen más nutritivos mediante el uso de manipulación convencional y biotecnología. Esta es potencialmente una estrategia sostenible de bajo costo: no requeriría que la gente cambie sus hábitos de comida y no impondría los costos recurrentes que acompañan a la fortificación y a los suplementos.
El potencial más grande para mejorar el estatus nutricional a gran escala probablemente incluiría al arroz, que es el alimento básico de miles de millones de personas en Asia.
No es probable que exista una única solución para resolver los problemas de micronutrientes. Rafael Flores, que fue investigador de la División de Consumo de Alimentos y Nutrición del IFPRI (Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias), resume:
El consenso entre los nutricionistas ahora, es que necesitamos usar una combinación de enfoques: fortificación, suplementos, y enfoques basados en los alimentos, incluyendo el desarrollo de cultivos. Si esperamos que una solución basada en los alimentos funcione sola, no resolveremos el problema. La magnitud del problema es tan grande que no podemos esperar.
Nota: este es un resumen del capítulo "Combatiendo el Hambre Escondida", escrito por Heidi Fritschel, del libro "La Agenda Inconclusa".
Este libro compila docenas de resúmenes y artículos para presentar las perspectivas de los expertos sobre tópicos vitales (como la explosión demográfica, la expansión urbana, la desnutrición, etc), producidos como parte de la iniciativa del IFPRI "Visión de la alimentación, la agricultura y el medio ambiente en el año 2020".
Fuente: IFPRI
Imagen: Micronutrients Initiative
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