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Cada vez más, se están estableciendo vínculos entre los precios de los cereales y de la energía.
Desde el año 2000,se han triplicado los precios del trigo y del petróleo, en tanto que los del maíz y del arroz han aumentado a casi el doble (gráfico debajo). El impacto del aumento en los precios de los cereales en los hogares pobres y que experimentan inseguridad alimentaria es bastante dramático.
En los países en desarrollo, por cada incremento de 1% en el precio de los alimentos, disminuye el gasto en el consumo de los mismos en un 0,75% (Regmi et al.2001).
Al enfrentar precios más altos, los pobres recurren a alimentos que tienen un valor nutritivo más bajo y que carecen de micronutrientes importantes.
Durante las próximas décadas, se prevén grandes adelantos tecnológicos en la producción de biocombustibles. Las nuevas tecnologías que puedan convertir biomasa celulósica en combustibles líquidos generarían un valor agregado debido a que utilizaría biomasa residual y menos recursos de la tierra. Sin embargo, estas tecnologías de segunda generación todavía están en etapa de desarrollo y las de tercera generación (como el hidrógeno) están en una fase inicial.
A pesar de que el desarrollo de las futuras tecnologías determinará en gran medida la competitividad del sector, no resolverá el problema de la competencia entre los alimentos y el combustible.
La disyuntiva existente entre los alimentos y el combustible se profundizará aún más cuando los biocombustibles se vuelvan más competitivos con relación a los alimentos y cuando, en consecuencia, se utilicen más tierras, agua y capital para la producción de biocombustibles.
Para atenuar estos inconvenientes y mitigar la carga del aumento de los precios en los pobres, es necesario acelerar la inversión en ciencias y tecnologías alimentarias y agrícolas, y el CGIAR tiene un papel fundamental que desempeñar al respecto.
Para muchos países en desarrollo, sería apropiado esperar hasta el surgimiento de tecnologías de segunda generación y, posteriormente, hacer un salto progresivo hacia las mismas.
Un aumento en los precios de los cereales originará impactos desiguales entre los países y los grupos poblacionales. Los exportadores netos de cereales experimentarán un mejoramiento en los términos del intercambio, mientras que los importadores netos enfrentarán un incremento en los costos para satisfacer la demanda interna de cereales.

La cantidad de países importadores netos de cereales en el mundo es unas cuatro veces mayor que la de exportadores netos. A pesar de que China es el país productor más grande de cereales, el mismo también es un importador neto debido a su gran consumo interno. En cambio India, que también es uno de los principales países productores de cereales, es un exportador neto. Casi todos los países de África son importadores netos de cereales.
El aumento en los precios también incide en la disponibilidad de ayuda alimentaria. A nivel mundial, esta ayuda representa menos del 7% de la asistencia oficial mundial para el desarrollo y menos del 0.4% del total de la producción mundial de alimentos.
Sin embargo, la afluencia de ayuda alimentaria ha venido disminuyendo y ha alcanzado su nivel más bajo desde 1973. En
2006, la ayuda alimentaria fue un 40% más baja que en 2000 (PMA 2007).
La asistencia de emergencia continúa constituyendo la parte más grande de la ayuda alimentaria. Ésta enfrenta una reducción de recursos, por lo que cada vez más se dirige a una cantidad menor de países, principalmente en el África Subsahariana, y a grupos específicos de beneficiarios.
¿De qué forma cambiarán los precios de los alimentos durante los próximos años? Esta es una de las preguntas fundamentales que se formulan los encargados de diseñar las políticas, los inversionistas, los especuladores, los agricultores y millones de personas pobres.
A pesar de que la comunidad dedicada a la investigación hace lo mejor posible para responder esta pregunta, no se puede dar una respuesta directa y sencilla debido a las incertidumbres existentes sobre la oferta y la demanda, el funcionamiento del mercado y las políticas.
Los siguientes son los principales hallazgos de este informe sobre la situación alimentaria mundial:
Si las cosas siguen igual, podría experimentarse un aumento en la miseria, especialmente entre las poblaciones más pobres del mundo.
Es necesario tomar acciones combinadas en torno a las políticas que eviten un mayor daño y fomenten respuestas positivas.
Aunque es esencial centrar la atención en los retos a largo plazo, hay cinco acciones que deben emprenderse de forma inmediata:
Nota: lo de arriba es un brevísimo resumen del excelente informe "La Situación Alimentaria Mundial, Nuevos factores y acciones necesarias", realizado por el International Food Policy Research Institute (IFPRI).
Fuente: IFPRI
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