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El 14 de septiembre de 1923 fue un día histórico para el boxeo latinoamericano, ya que ese día un boxeador argentino disputaba un título mundial. Era una pelea a 15 rounds por el Campeonato Mundial de los pesados. Fue el primer combate en ser denominado "La Pelea del Siglo". 
Quienes pelearon fueron el argentino Luis Ángel Firpo, apodado "El Toro Salvaje de las Pampas", y el norteamericano y campeón defensor, Jack Dempsey, llamado "El Asesino de Manassa". Firpo había comenzado su carrera como profesional el 10 de Diciembre de 1917.
El retador, que pesó 87,315 kilogramos, llegaba con un antecedente de 26 victorias (22 por nocaut) y 2 derrotas, y tenía 27 años (un año menos que Dempsey). El campeón, que acusó en la báscula 98,201 kilogramos, ostentaba un registro de 59 triunfos (49 por la vía rápida), 4 caídas y 8 empates, y exponía su reinado por sexta ocasión.
El árbitro del encuentro era Johnny Gallagher, quien fue suspendido cinco semanas después por la Comisión Municipal de Nueva York.
Dijo Dempsey
acepté el riesgo de pelearlo porque me sentía el mejor, lógicamente, pero también tenía la certeza de que podría llegar a darme un susto. No me equivoqué: fui el mejor, pero también fue el mayor susto de mi vida.
En la Argentina la pelea fue seguida por millones de personas. En Buenos Aires, el combate fue transmitido por Radio Sud América, aunque en realidad sólo se trató de la lectura de cables informativos. Los porteños se reunieron frente a las pizarras del diario Crítica, desde donde siguieron la pelea propalada a través de altavoces (la leyenda luego dirá que fue la primera "transmisión radial deportiva").
Casi 2500 personas pagaron 50 centavos para seguirla en el Luna Park, retransmitida por Radio Sud América.
El diario La Nación de Buenos Aires dispuso de un complejo aparato telegráfico, prestado por su constructor, para poder contar con la noticia al instante. Fue así que ese diario colocó un cartel en la entrada de su redacción con los nombres de ambos contendientes que se iluminaría al anunciar al vencedor.
Diez mil personas abarrotaron las adyacencias de la redacción del diario La Nación para informarse al instante sobre el resultado.
Otros se conformaron con conocer su resultado mirando el faro del Palacio Barolo. Fueron los únicos que celebraron -al menos durante un momento- la victoria de "El Toro Salvaje de las Pampas".
El faro debía anunciar en clave luminosa la definición del combate: luz roja si triunfaba Dempsey; verde, si el vencedor era Firpo.
Nunca se supo cómo se produjo el error, pero el caso es que en la noche del 14 de septiembre de 1923, un haz verde provocó que varios sombreros volaran por el aire.
Poco después, se esfumó la alegría.
Para amenizar la espera durante las inevitables interrupciones, actuó un dúo campero de guitarra y voz, integrado por un tal Rodríguez, oficial del Ejército, y un joven de la provincia de Buenos Aires llamado Chavero, quien años más tarde entraría en la cultura popular con el nombre de Atahualpa Yupanqui.
En Nueva York, a las 4.30 PM se abrieron las puertas e ingresaron los primeros 10 mil fanáticos de los 90 mil que terminaron presenciando la pelea.
La prensa también trabajó a destajo, 1000 fueron los cronistas acreditados al evento: 300 en el ring side (los que precisaban tener mayor celeridad en la emisión y publicación de las noticias) y 700 en las graderías (aquellos que trabajaban en medios con un cierre más demorado).
Cuenta la leyenda que había otras 90 mil personas en las cercanías del Polo Grounds aguardando noticias de lo que pasaba dentro del estadio. Esa arena, habituada a los juegos de béisbol, fue preparada para la ocasión: un enorme entarimado se colocó sobre el césped para ubicar extensas hileras de asientos.
La recaudación superó el millón de dólares: 27,5% le correspondió a Dempsey y otro 20,5% a Firpo.
Las crónicas de la época relatan que el estadounidense se presentaba como favorito, mientras que Firpo llegaba con el mérito de ser el primer hispano en disputar ese título.
Con el húmero fracturado y sin que nadie lo supiera (salvo sus más allegados) Firpo subió al ring ese 14 de septiembre de 1923.
Los detalles de este tremendo e histórico enfrentamiento son estos:
Firpo cayó siete veces en el primer round y dos en el segundo. Dempsey cayó fuera del ring por 17 segundos, en el asalto inicial (se dice que la filmación del combate fue adulterada para acortar este tiempo fuera del cuadrilátero). La cuenta del árbitro, interminable, permitió la recuperación del campeón del mundo, quien volvió al ring ayudado por periodistas y aficionados y poco después noqueó al argentino.
La siguiente conversación se dio en uno de los rincones, entre Dempsey y su manager, Jack "Doc" Kearns, ante los más de 80 mil espectadores, que azorados, no daban crédito a lo que pasaba:
- ¿En qué round me puso knock out?
- ¡Imbécil! ¡Todavía estás de pie y vas ganando! ¡Y si no te cuidás un poco, ese tipo te va a arrancar la cabeza! Levantá la guardia o te mata…
La historia cuenta que el pintor George Bellows fue testigo de la pelea gracias a una acreditación de un periódico neoyorquino de la época y, meses más tarde, inmortalizó la escena en un lienzo al que llamó "Dempsey y Firpo" (que ilustra este artículo). Después de la presentación de la pintura, dicen que el artista recordó:
Cuando Dempsey fue despedido a través de las cuerdas cayó sobre mis piernas, entonces lo insulté un poco y lo devolví al ring con instrucciones para que se animara.
Esta pintura retrata una de los momentos más dramáticos y memorables de la historia del boxeo profesional.
Ese día Firpo quedó en la leyenda de los argentinos. Ese día se grabó con gusto amargo por la injusticia de un arbitraje parcial. Firpo cayó 9 veces, sí; pero no habría sido así de haber hecho justicia con el contrincante que estuvo fuera del ring durante 17 segundos.
El combate se transformó en un mito que aún hoy perdura. Y el arte y la literatura se hicieron eco de este dolor nacional, como bien lo expresa Julio Cortázar en "Circe":
Vino la pelea Firpo-Dempsey y en cada casa se lloró y hubo indignaciones brutales, seguidas de una humillada melancolía casi colonial.
Esa fecha dejó instituido en Argentina el Día del Boxeador.
Al finalizar el combate, un locutor de los que transmitía la pelea en Buenos Aires enfrentó la indignación de los aficionados exclamando:
¡Luis Ángel Firpo, el futuro campeón mundial de todos los pesos, perdió por KO en el segundo round!.
La pelea puede ser vista en el siguiente video:
Fuentes: Agencia El Vigía, Minuto Uno, Red Argentina, Todo Argentina, Entretanto, Boxeo-Boxing, La Nación
A 86 años del primer combate del siglo « deporblog 16 de septiembre de 2009 - 3:32 am
[...] Jack “Doc” Kearns, un tanto confundido por el daño, también bastante asustado “-¿En qué round me puso knock out?- ¡Imbécil! ¡Todavía estás de pie y vas ganando! ¡Y si …. El oriundo de Manassa sabía a lo que se exponía, era conciente de que su rival era muy [...]