Im Conciencia Blog es un blog alternativo sobre ecología, con toques de política, economía, historia, sociología, arte, publicidad, y fotografía… siempre tratando de tener una mirada positiva.
Mas allá de la capa de secretismo en torno a todas las decisiones internas dentro del Fondo Monetario Internacional (FMI), Davidson Budhoo, un economista senior de dicho Fondo que renunció en 1988 debido a sus convicciones éticas, trajo dentro de esta organización serias dudas sobre sus prácticas internas a lo largo del mundo en su carta de renuncia de 150 páginas (que contiene hechos y figuras verificados mas tarde por investigaciones independientes).
Entre otras cosas, Budhoo señalaba la manera en que, cuando se realizaba una evaluación del estado de la economía de un país, los economistas del FMI estaban inclinados a poner un valor a lo que ellos llamaban Relative Unit Labour Cost (Unidad Relativa de Costo Laboral), o RULC.
Dentro del FMI esto fue (y posiblemente aún es) tomado como un indicador clave, que intenta comparar la unidad de costo laboral para las industrias manufactureras en los países en vías de desarrollo con el mismo valor de los países desarrollados (es decir, los "mayores socios comerciales" de los países en vías de desarrollo).
Budhoo señaló sus serias dudas sobre estas estadísticas, diciendo
lo que hemos hecho en todos estos años fue manufacturar los índices estadísticos (el RULC, y también otros) que podían permitirnos probar nuestra visión, y llevar adelante una particular línea política, sin tener en cuenta las realidades económicas y circunstancias del país.
En su libro "Enough is Enough" Davidson Budhoo muestra con detalle el curso de las maquinaciones del FMI en relación al ejemplo de Trinidad y Tobago, mostrando como sobre la base de estadísticas fraudulentas el FMI presionó a Trinidad y Tobago hacia
Sin embargo, Budhoo muestra que no solo fueron las figuras artificiales en primer lugar, sino que secciones del FMI mismo sabían de los "errores" en dichas figuras, e internamente admitieron que dichas figuras en las que se basaban estaban bastante equivocadas, y no obstante continuaron llevándolas adelante, simplemente expurgando toda referencia a estas figuras fraudulentas de toda la documentación, y sin hacer ninguna mención de ello al gobierno de Trinidad y Tobago.
En este caso, el FMI usó figuras inventadas, diciendo que
informes no confirmados... indican que las deudas amontonadas de Trinidad y Tobago son de 1100 millones de dólares.
Esto representaba el 6,5% del Producto Bruto Interno , si hubiera sido cierto. De hecho, el gobierno de Trinidad y Tobago no debía virtualmente nada a nadie en ese tiempo.
¿Así que de dónde vinieron estos "informes no confirmados"? El FMI no sabe decirlo.
Además, siempre según Budhoo (produciendo figuras internas que fueron luego validadas por investigaciones académicas independientes), el FMI
[...] Así que el FMI recomendaba cambios masivos en la economía y el estilo de vida de Trinidad y Tobago basados en recomendaciones que muchos de sus propios empleados sabían seguramente que eran fraudulentas (ver el libro de Davison Budhoo, "Enough is Enough", página 26, sección titulada "Statistical Monkey-Business Once Again").
En un punto de las "negociaciones" con Trinidad y Tobago en los 80s fue claro que de hecho el país había alcanzado (por sus propios métodos) los ajustes de cuentas fiscales en los que estaba insistiendo el FMI. ¿La respuesta del FMI? La respuesta fue seguir insistiendo en los objetivos (en lo que se demostró un claro intento de forzar una agenda política).
Budhoo sugiere que el ejemplo elegido de Trinidad y Tobajo demostró efectivamente lo que de hecho fueron las normas en las relaciones entre el FMI y sus países "miembros".
Además de especificar las vías por las cuales el FMI usó estadísticas fraudulentas para justificar "reajustes estructurales" masivos en Trinidad y Tobago, empezaron a desenmarañarse las nociones de la base teórica usadas por el FMI, tales como el RULC.
Cuando se mira al valor relativo del trabajo en los diferentes países, la "productividad" del tiempo de trabajo es vista menos como una función del nivel de sueldo (como podría sugerir la teoría clásica de la economía) y mas como una función de tasas de intercambio y las condiciones del sistema monetario internacional.
Por ejemplo, los trabajadores del metal mexicanos son 40% mas productivos que los trabajadores estadounidenses, los trabajadores mexicanos de la electrónica son entre un 10 y 15% mas productivos, y las trabajadoras textiles producen un 30% mas que su contraparte estadounidense.
Así que la retórica sobre la "eficiencia", o falta de ella, cuando es usada para justificar el tipo de cambio estructural masivo sobre el que insistía el FMI, generalmente no tiene sentido.
Fuente: Richard Ebbs (este caso también es mencionado en el libro "La Doctrina del Shock", de Noemi Klein)
Comentar