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En el año 1893, un viejo capitán de veleros que contaba con 49 años de edad, Joshua Slocum, paseaba por la playa de Fairhaven, en la costa Atlántica de los Estados Unidos, cuando se encontró con su amigo el capitán Eben Pierce, el cual le regaló un barco.
Slocum era un marino experimentado que se enamoró de aquella balandra y decidió reconstruirla (completamente solo) desde cero.
Mientras lo hacía se propuso navegar con el "Spray" (del inglés: espuma), completamente solo alrededor del mundo. La idea era entonces atrevida por varios motivos:
Una vez terminado, las dimensiones del Spray fueron las siguientes:
Cómo él mismo cuenta en el libro surgido de esta aventura, el viaje inaugural lo hizo en la bahía de Buzzard, junto con el capitán Pierce. Y la preocupación de sus amigos, que los miraban desde la orilla, era si todo esto, los 533,62 dólares empleados en la construcción de barco, junto con los 13 meses de trabajo propio invertidos en la tarea, iba a "compensar".
El 24 de Abril de 1895 levó anclas en Boston, y comenzó su histórico viaje que lo llevaría a navegar en solitario 72000 km, y regresar a Estados Unidos el 27 de Junio de 1898 a la una de la madrugada, tras una ausencia de 3 años, 2 meses y 2 días.

Su itinerario lo llevó primero a las islas Azores, de allí a España, y luego a las islas Canarias, Islas Azores, para luego cruzar el Atlántico en sentido contrario y arribar a Pernambuco, Brasil.
Desde allí bordeó América del Sur, y cruzó en solitario, y por 2 veces (ya que un vendaval williwaw contrario lo obligó a volver hacia atrás y a repetir el trayecto) el Cabo de Hornos.
Sus aventuras en este lugar estuvieron llenas de peligros, y no fue el menor de ellos el intento de los indios patagones por abordar su barco, y en un caso por matarlo (una flecha pasó a escasos centímetros de su cabeza y se clavó a su lado, en el mástil).
Su pericia marinera, tesón y caridad hacia sus semejantes lo salvó y le ayudó a superar todos los obstáculos... también con la ayuda oportuna de concejos que le daban amigos desinteresados que encontró en cada puerto en donde estuvo.
Quizá una nota que pinta su viaje fue la negativa que puso a recibir una bolsa de polvo de oro que uno de esos amigos le quizo dar en Punta Arenas, justo antes de aventurarse a cruzar el Cabo de Hornos, pero al mismo tiempo si aceptó un paquete con tachuelas que le regaló otro, lo que él describió luego que le resultó "de mas valor que el oro".
Slocum dice de esta parte del mundo:
aquí, en el Estrecho de Magallanes, encontré gran cantidad de mejillones, de excelente calidad. Me regalé magníficamente con ellos. Había una especie de cisne, más pequeño que el pato almizclado, que pude haber derribado con el rifle, pero, dada la parquedad de vida de aquel melancólico país, no tuve ánimo, a no ser en defensa propia, para suprimir vida alguna.
En su cruce del oceáno Pacífico hizo escala, entre otros lugares, en la isla de Juan Fernández, donde naufragó Alexander Selkirk, cuya peripecia inspiró a William Defoe las aventuras de Robinson Crusoe, y en la isla de Vailima, donde visitó a la viuda de Robert Louis Stevenson.
Allí formula Slocum una de las pocas reflexiones marginales que se permite:
A medida que me fui alejando del centro de la civilización, cada vez oí hablar menos de lo que compensaba o no compensaba. Al relatarle mi viaje, la señora Stevenson no me preguntó ni una sola vez qué provecho material pensaba sacarle. Cuando visité una aldea samoana, el jefe no quiso saber el precio de la ginebra, ni dijo: "¿Cuánto pagarás por el cerdo asado?", sino: "¡Dólares, dólares, el hombre blanco sólo quiere saber de dólares!".
En casi cada puerto que visitó siempre fue recibido con honores por el gobernador del lugar y por los mismos lugareños. Aprovechaba cada puerto para dar conferencias sobre su viaje, y así conseguir un poco de dinero para poder continuar el viaje y pagar los gastos de puerto (en los pocos casos en que se los cobraron).
En algunas ocasiones, habiendo sufrido el Spray algún daño, fue llevado a dique seco y reparado sin que se le cobrara nada. Tal era la admiración que causaba su viaje de circunnavegación.

El Spray se demostró como un barco con una capacidad marinera extraordinaria, capaz de mantener el rumbo sin desviarse y sin tener nadie al timón (con éste atado). Al respecto, Joshua dice:
[...] desde la isla de Thursday a las Cocos, a 2700 millas marinas de distancia [5000 kilómetros], navegadas en 23 días, sin nadie al timón en dicho tiempo, de tierra a tierra, excepto aproximadamente durante 1 hora. Ningún otro barco en la historia de la navegación realizó alguna vez, en circunstancias similares y durante un viaje tan largo y prolongado, semejante hazaña.
Esto hizo que desde entonces mas de ochocientas reproducciones del mítico velero han surcado y surcan los mares de hoy en día.
Slocum no solo fue la primera persona que circunnavegó el globo solo, sino que fue el primero en construir un puente entre las masas y el navegar.
Él hizo del navegar algo popular, al escribir libros maravillosos sobre el tema, lo que hizo que la gente los lea con la misma emoción y fascinación desde el siglo 19 hasta ahora.
En 1899 contó todo su viaje en el libro "Navegando Solo Alrededor del Mundo" (Plaza y Janés, ISBN 84-01-54056-9), que fue un best-seller traducido en numerosas lenguas y que aún hoy se imprime, y ahora es considerado un clásico de la literatura de viajes. Es una maravillosa historia de aventuras, un texto de navegación con calidad literaria.
En 1902, con el dinero que le proporcionó este libro y una serie de conferencias, Slocum pudo comprar una granja en West Tisbury, Massachusetts, a la que llamó "Fag End" (El Último Tramo).
A la vuelta de su viaje declaró sentirse 10 años mas joven. Pero además, el "viaje interior" que surgió fruto de esta aventura también lo hizo cambiar. Él dice:
[...] un espíritu de caridad, incluso de benevolencia, había crecido con fuerza en mi naturaleza a través de las meditaciones de aquellos días supremos pasados en la mar.
Y agrega:
en las soledades de la triste comarca que rodea al Cabo de Hornos me sentí incapaz de suprimir una vida en el mundo, excepto en defensa propia, y al navegar, este rasgo de carácter eremita fue creciendo, hasta el punto de llegar a revolverme la sola mención de matar animales para mi alimentación.
En Noviembre de 1909 Slocum anunció que estaba listo para navegar por el Río Orinoco... y nunca mas se supo nada de él ni del Spray... lo cual lo convirtió en una leyenda, e hizo que hoy en día cualquier persona que conozca su aventura no pueda dejar de emocionarse al leer la frase "¡Ah del Spray!", habitual saludo marinero que le hacía la gente cuando quería comunicarse con la "tripulación" de tan famoso barco.
Algunas webs que se pueden visitar para obtener mas información son las siguientes:
Fuentes: Cruise Charter, Wikipedia (Spray), Wikipedia (Joshua Slocum), Joshua Slocum Society International, Byerly, New York Times, Editorial Juventud, Bienvenidos a la Fiesta
JORGE SANJUR 27 de mayo de 2008 - 12:56 am
muy interesante este articulo, pero me gustaria saber o conocer sobre el caso que se le aparecio el fantasma a joshua.
Germán 28 de mayo de 2008 - 7:05 pm
No sabía nada del fantasma… la verdad es que no recuerdo haber leído nada sobre el tema en su libro… aunque tengo muy mala memoria
Mas fantasmas a bordo 7 de septiembre de 2008 - 8:28 am
[...] Joshua Slocum fue el primer hombre en circunnavegar el globo en solitario. Durante su viaje, realizado entre 1895 y 1898 a bordo de un balandro llamado Spray, tuvo la suerte de experimentar este compañerismo de ultratumba, según él mismo cuenta en el libro que escribió narrando sus aventuras. [...]
Ptolomeo 7 de octubre de 2008 - 12:40 pm
En su libro nara el capitan Slocum que durante una navegacion en la que se intoxicó al comer fruta, se le apareció el timonel de “La Pinta” y que timoneó el Spray durante las horasa que él se encontraba bajo cubierta maltrecho y agotado por los efectos de la intoxicacion.
Germán 7 de octubre de 2008 - 4:36 pm
Si, me parece recordar que lo narra mas bien como una alucinación, y no como algo que sucedió realmente.
Saludos.
Diana Durán 28 de diciembre de 2008 - 9:51 pm
Mi padre contrató a un fabricante de barcos de Concepción ( departamento de Paraguay en América del SUr) para que hiciera la réplica del Spray porque estaba enamorado de la hazaña de slocum. Somos descendientes de cataanes y el amor al mar y alos barcos es fuerte enla flia. Tenemos una gran nostalgia del mar, pues nuestro país es mediterraneo.
Hoy no se cual es el paradero del barco, pues mi padre lo tuvo que vender; me gustaría rastrearlo uy si es posible , recuperarlo…
saludos
Germán 28 de diciembre de 2008 - 10:18 pm
Qué bueno Diana!! y no es posible rastrear ese barco por medio del número de registro, matrícula, o lo que sea que usen los barcos??? porque me imagino que al ser un barco tan grande, tuvo que ser registrado en algún organismo naval de Paraguay… ¿Y era realmente una réplica del Spray, en todos sus detalles?
Saludos!
Germán
Fernando 30 de diciembre de 2008 - 12:44 am
Yo también he leído el libro, y entiendo que como estuvo bastante enfermo, con fiebres altas y delirando, imaginaba en su delirio a un acompañante que le animaba y conducía el barco, pero, sin perder nunca el sentido de la realidad. Su sentido del humor era muy agudo y sutil. No creo que un hombre tan pragmático y práctico creyera en fantasmas.
Germán 30 de diciembre de 2008 - 11:11 am
Coincido totalmente contigo Fernando.
Ciencia y tecnología :: 100cia.com 17 de febrero de 2009 - 10:47 am
[...] por el oceanógrafo estadounidense Henry Stommel, que lo denominó “Slocum” en honor a Joshua Slocum, la primera persona en realizar una vuelta al mundo en solitario con su velero. Stommel propuso que [...]
OSCAR 16 de octubre de 2009 - 7:51 am
Es muy interesante esta historia sobre esta balandra que se enamoro Joshua lo que no me queda claro es sobre la desaparicion de slocum se comenta que paso por el triangulo de las bermudas y nunca mas salió…
Germán 21 de octubre de 2009 - 7:12 pm
Eso que comentás me parece que es una leyenda urbana: tanto lo de la desaparición de Slocum, como con toda seguridad las famosas historias del Triángulo de las Bermudas…
Bernard Moitessier | Im Conciencia Blog 2 de diciembre de 2009 - 8:02 am
[...] "Joshua" por el nombre del famoso navegante Joshua Slocum, su nuevo velero de 12 metros hizo sus armas en una escuela de cruceros en el Mediterráneo. Luego [...]
Alquiler de velero en Grecia / blog. Navegando. | Veleros Grecia 15 de enero de 2012 - 1:00 pm
[...] Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. Mi pulso se aceleró. Mi paso era ligero sobre la cubierta. Sentí que no había vuelta atrás y que estaba embarcado en una aventura cuyo significado a duras penas conocía. Jhosua Slocum. [...]
vento mareiro 1 de diciembre de 2012 - 5:18 pm
Cuando recobré el sentido, según creí entonces, me di cuenta de que el velero cabecaba violentamente sobre una mar gruesa, y al mirar a través de la bajada a la cabina vi, con sorpresa, que un hombre alto iba al timón. …..
…rió entre dientes al mismo tiempo que cantaba una extravagante canción:
Altas son las olas, fieras, brillantes,
alto el rugir de la tempestad,
alto el grito de las aves marinas,
altas también las islas Azores.
…………………..
Grandes olas se desplomaban sobre el Spray, pero mi enfebrecido cerebro creyó que eran botes grandes….