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Carandirú fue la película brasileña seleccionada para el festival de Cannes del 2003.
Está basada en el libro "Estação Carandiru" (Estación Carandirú), un éxito editorial que permaneció por varios años entre los libros documentales más vendidos de Brasil a partir de 1999, y cuyo autor es Drauzio Varella.
La película cuenta la historia de la cárcel de São Paulo, llamada Casa de Detenciones, pero conocida popularmente como Carandirú. Allí, en su entorno superpoblado y completamente deteriorado, el médico Drauzio Varella estuvo trabajando como voluntario durante doce años, llevando a cabo un programa de prevención y tratamiento contra el SIDA.
En su libro, Drauzio refleja las sobrecogedoras historias de los presos, los crímenes allí cometidos, las relaciones de amistad-odio-venganza y la matanza final de la que fue la cárcel más grande de Latinoamérica: fue construída para albergar a 4000 personas, pero al final llegó a tener alojadas a 7500 personas.
La película está dirigida por Hector Babenco, un argentino que se instaló en Brasil tras desertar del ejército y que, entre otras, es autor de la película "El beso de la mujer araña" (1985), que le dió proyección internacional.
Algunos de sus protagonistas son los actores más respetados de Brasil, como Milton Goncalves, Ivan de Almedida, Rodrigo Santoro, Maria Luisa Mendonca y Caito Blat, además de otras nuevas promesas.
El guión, del que se llegaron a escribir nueve versiones, es del propio director escrito en colaboración con Fernando Bonassi y Victor Navas.
El libro también inspiró una serie de televisión de 10 episodios semanales, que fue dirigida por el mismo director de la película, y fue emitida en 2005 por la TV Globo.
Carandirú, un presidio de máxima seguridad, fue demolido el 8 de Diciembre de 2002. Tal vez porque en ese lugar se registró la mayor masacre conocida en las cárceles brasileñas: la ejecución de 111 detenidos por la policía el 2 de octubre de 1992.
En su lugar se construyó un parque, pero se dejó un bloque de la cárcel para que funcione como museo.
El coronel Ubiratan Guimarães fue quien dirigió las tropas de choque de la Policía Militar que entraron en esta prisión en esa fatídica fecha, y posteriormente fue declarado culpable de la muerte de 111 detenidos desarmados. Por esto se le dió una pena de 623 años de prisión.
Pero al menos hasta Febrero de 2006 el coronel permanecía en libertad, y hasta ahora nadie cumple condena por el papel desempeñado en la matanza.
Ninguno de los 84 policías acusados de homicidio ha sido juzgado, y las acusaciones de lesiones físicas formuladas contra otros 29 policías han prescrito.
Además, tal como denuncia Amnistía Internacional, no se ha hecho ningún intento para determinar la responsabilidad de quienes ocupaban los cargos de Gobernador y Secretario de Seguridad Pública del Estado en aquella fecha.
Más información sobre lo sucedido en este penal brasileño se puede encontrar aquí y aquí.
También, la revista Contratiempo publicó un artículo muy profundo e interesante sobre este film.
Fuentes: Rebelión, El blog de la Negra, Zinema, Desde el Aula
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