Im Conciencia Blog es un blog alternativo sobre ecología, con toques de política, economía, historia, sociología, arte, publicidad, y fotografía… siempre tratando de tener una mirada positiva.
En la segunda semana del proyecto Vienna Calling (Llamando en Viena) estuve caminando y viendo algunos Call Shops (locutorios telefónicos que generalmente usan los inmigrantes) y llegué a uno que me interesó. Es uno de los mas grandes, con 8 cabinas telefónicas dentro, con servicio de Internet atrás, pero todo en un espacio físico pequeño.

Hablé con el dueño del local, una mujer de Nigeria. Al principio dudó un poco, pero una vez que le expliqué todo en detalle me dejó trabajar allí.

Después me acerqué a una familia (que se ve en la foto de arriba) y estuvieron de acuerdo en ser fotografiados. Fueron dentro de la cabina telefónica y los fotografié mientras estaban allí. Después de algunos minutos noté un sonido extraño. Como si una mujer estuviera llorando. Pero un poco diferente. No estaba seguro de que era... Continué fotografiando a esa familia turca y el sonido comenzó a ser mas intenso. Miré a la mujer que estaba con el teléfono en la cabina, y alrededor mío, pero allí todos estaban hablando sin ningún signo de alguna emoción fuerte.
Como se puede ver, había un anciano llamando en la cabina de al lado, respecto a la familia que estaba fotografiando. No le había prestado mucha atención hasta que me di cuenta de que estaba llorando. No supe que estaba pasando, pero me sentí mal por él y por continuar fotografiando a gente cercana a donde estaba él. Pero de pronto me miró, levantó sus manos e hizo una señal como si fuera un fotógrafo. Hizo como si fotografiara con una cámara invisible apuntando hacia mi. No estaba seguro de lo que estaba tratando de decirme mientras lloraba en el teléfono y pensé que se podría sentir intimidado por mí y mi cámara de fotos.
Él hizo el signo de "fotografiar" de nuevo y apuntó hacia mi y hacia él. ¿Querrá que lo fotografíe?¿Por qué lo querría? Le pregunté si realmente quería que lo fotografíe levantando un poco la cámara de fotos y apuntando en su dirección pero sin acercarla a mi ojo todavía. Puse una mirada de interrogación... y él asintió con la cabeza, obviamente diciéndome que lo fotografie.
Todavía no sabía que era lo que estaba pasando pero tomé 3 o 4 fotos del anciano llorando en la cabina telefónica. Me sentí extraño y después de algunas fotos dejé de fotografiarlo. Tenía suficiente material de la familia que estaba originalmente fotografiando y decidí esperar. La familia vino primero, les pregunté sus nombres y se pusieron a hablar por teléfono. Una vez hecho esto vino el anciano. Me dijo que acababan de decirle que su hermana había muerto en Irán.
Le ofrecí mis condolencias y le pregunté al Sr. Solymani si yo había entendido bien, si él quizo ser fotografiado. Me dijo que si. Y me preguntó si podía darle una foto impresa. Le dije que por supuesto, tomé nota de su información de contacto y le expliqué que estaba sacando fotos para un periódico. Le expliqué por que lo hacía y le pregunté si estaba de acuerdo en que su fotografía, junto a un pequeño texto, fuera publicada. Estuvo de acuerdo, pagó su llamada, me dio las gracias y se fue.
Hecho esto, todavía estoy pensando que fue lo que sucedió y por que el Sr. Solymani quizo fotografiar esta situación. Tal vez porque estaba tan lejos de su familia y quizo tener una "prueba" de él llorando. Tal vez porque para él esta fue una manera de recordar este momento de su vida, tal vez porque era una manera de enviar una prueba a su familia en Irán. Realmente no lo sé, y solo puedo adivinar.
De vuelta en casa decidí enviar la fotografía de encima de este artículo al periódico, junto con un texto explicando que había sucedido. Este es un aspecto de la vida en los Call Shop, de un lugar que en muchos casos es la única conexión con la vida de familias y hogares. Es parte de la vida personal del hombre...
Tres días mas tardé volví a este Call Shop con una copia del periódico y una impresión de la fotografía para dejarla allí para el Sr. Solymani. La persona a cargo me dijo que él había vuelto y preguntado por ella.
La misma tarde recibí un email de un colega diciéndome que pensaba que fotografiar a este hombre mientras lloraba fue algo rudo. Dos días mas tarde me enteré de que esta imagen había sido la causa de una fuerte discusión durante la reunión editorial del periódico. Y ellos recibieron una carta de un lector quejándose de la fotografía, de que fuera publicada y de que el fotógrafo no fuera sensible.
Interesantes reacciones a una fotografía que simplemente muestra una parte de la vida. Seguro, la gente que reaccionó mal no sabía que yo había actuado en acuerdo con Fridon Solymani. Pero aún tengo dudas... Mirando hacia atrás estoy contento de que el Sr. Solymani me eligiera para documentar un parte importante (aunque fuera unos pocos minutos) de su vida y que me permitiera compartir ese momento tan difícil e íntimo.
Nota: Martin Fuchs es un fotoperiodista que está actualmente en Viena realizando una serie de fotografías para el semanal Falter. Ellos publican una serie de fotografías relacionadas a cierto tópico o tema cada semana, durante 20 a 25 semanas.
Martin muy amablemente me dio permiso para traducir y reproducir este artículo (y las fotografías relacionadas) que él ha publicado en su blog.
El copyright del artículo y sus fotografías es el del blog de Martin.
rolando 25 de mayo de 2008 - 8:41 pm
Ciertamente me ha gustado la foto, porque las expresiones que has captado, son muy impresionante.
Germán 26 de mayo de 2008 - 7:20 am
Gracias Rolando, pero las fotos no las hice yo, sino Martin Fuchs
De él es el mérito tanto del texto como de las fotos.
Saludos,
Germán