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Sexta parte de mi resumen personal del libro "Liberen la Cultura" de Lawrence Lessig, basado en la traducción hecha por la gente de Elastico.net.
Los artículos anteriores son los siguientes:
Liberen la Cultura (1)
Liberen la Cultura (2)
Liberen la Cultura (3)
Liberen la Cultura (4)
Liberen la Cultura (5)
Dentro de la Sección llamada "Piratería", este es el capítulo llamado "Piratas".
En este capítulo Lessig postula que todos los grandes medios que conocemos (cine, TV por cable, radio, etc) nacieron originalmente de alguna forma de "piratería". Y cuenta la historia del nacimiento de estos medios, para demostrarlo...
Cine
La industria del cine de Hollywood fue construida por piratas en fuga. Creadores y directores emigraron desde la costa este a California a principios del siglo XX en parte para escapar de los controles de las patentes concedidas al inventor del cine, Thomas Edison. Estos controles se ejercían por medio de un "trust" de monopolio, la Compañía de Patentes de Películas (MPPC en inglés), y estaban basados en la propiedad creativa de Thomas Edison.
Y como California estaba "lejos" físicamente para la gente del este de EEUU, cuando al final los "inspectores" de la MPPC llegaron allí, las patentes de Edison ya habían caducado. Porque en esa época solo se concedían por 17 años.
O sea, Hollywood existe en parte debido a la pirateria.
Música grabada
A principios del siglo XX la ley de EEUU decía que si alguien quería obtener la partitura de una canción, o quería poder tocar esta canción en público, debía pagar por ello.
Pero al surgir el fonógrafo y la pianola, ambos inventos que permitían "registrar la música en un medio mecánico", en principio esto permitía que cualquiera grabara la canción de otro y la vendiera sin pagarle por ello a su autor.
Como decía un Senador de la época:
Imaginen la injusticia. Un compositor escribe una canción o una ópera. Un editor compra a un alto precio los derechos y le aplica el copyright. En esto llegan aquí las compañías fonográficas y las compañías que hacen rollos de música y deliberadamente roban el trabajo mental del compositor y el editor sin el más mínimo respeto por [sus] derechos.
Y aclara Lessig:
Estos argumentos suenan familiares en las guerras de hoy día. Igual que también los argumentos del otro bando. Los innovadores que desarrollaron la pianola argumentaban que "se puede demostrar perfectamente que la introducción de pianolas no ha privado a ningún compositor de nada que no tuviera antes de dicha introducción". Más bien, las máquinas incrementaban las ventas de partituras.
Al final, lo que sucedió fue que
El Congreso enmendó las leyes para asegurar que se pagara a los compositores por las "reproducciones mecánicas" de su música. Pero en vez de simplemente concederle al compositor un control completo sobre el derecho a hacer reproducciones mecánicas, el Congreso le dio al artista que grabase el derecho a realizar esta grabación a un precio fijado por el Congreso, una vez que el compositor hubiera permitido que se grabara una vez.
Y a diferencia de los escritores, que tienen el control completo sobre su obra, y pueden decir cual es el precio que alguien tiene que pagar para usar su obra, los músicos de EEUU no pueden hacer esto.
Es decir,
la ley le da subsidios a la industria discográfica por medio de una especie de piratería, al darle a los artistas que graban un derecho más débil que el que le concede a otros artistas creativos.
Y esto se hizo así porque el Congreso tenía miedo que el monopolio de los dueños de los derechos ahogara la creatividad.
Radio
En este caso las leyes de EEUU consideran que cualquier reproducción de una canción en una radio se considera una "interpretación en público".
Pero además, la estación de radio que reproduce la canción no tiene que pagarle al que la grabó, sino al que la compuso.
Y agrega Lessig
Sin duda uno podría argumentar que, después de todo, los artistas que graban se benefician. De media, la promoción que obtienen vale más que los derechos de interpretación a los que renuncian. Tal vez. Pero incluso si esto es efectivamente así, las leyes habitualmente le dan al creador el derecho a que escoja. Al tomar decisiones por él, la ley le da a la estación de radio el derecho a tomar algo a cambio de nada.
Televisión por cable
Las televisiones por cable en EEUU empezaron a emitir negándose a pagarle a la emisoras por aire, pero cobrándole a sus clientes por su servicio.
Había dos opiniones al respecto. Por un lado las emisoras de aire decían cosas como
Lo extraordinario del negocio de la CATV es que es el único negocio que conozco en el que no han pagado el producto que venden.
Pero por otra parte algunos opinaban que
aquí el problema es si a los dueños de copyright a los que ya se les compensa, que ya tienen un monopolio, se les debería permitir que extiendan ese monopolio.
Así, luego de 30 años, el Congreso resolvió que
sí, las compañías de cable tendrían que pagar por los contenidos que emitían; pero el precio que tendrían que pagar no sería fijado por el dueño del copyright. El precio sería fijado por la ley, de manera que las emisoras en abierto no ejercieran un poder de veto sobre la tecnología emergente del cable.
Im Conciencia Blog » Blog Archive » Liberen la Cultura (7) 22 de noviembre de 2006 - 9:51 pm
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