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Oréllie Antoine de Tounens, francés, llega en 1958 a Coquimbo (Chile) y durante dos años de dedica a estudiar castellano y araucano. También usa ese tiempo para forjar su sueño (redactando incluso un marco jurídico) y para cartearse asiduamente con caciques del sur de este país.
En 1960 marcha hacia el sur de Chile acompañado por Desfontaine, su secretario (al que mas tarde
nombrará ministro), un par de intérpretes, el capataz Rosales y algunos peones.
Lo recibe el Toqui de los indios mapuches, y se realiza una asamblea de esta y otras tribus en donde el francés les promete protección y ayuda para combatir a la la Nación chilena. Dice contar con 20.000 hombres armados y que si lo designaban jefe, los conduciría a la gloria. Los caciques (entre ellos los de los pueblos mas poderosos: pehuenches, moluches y huilliches) lo aclaman como toqui supremo.
Entonces dicta su primer decreto, en donde funda una monarquía hereditaria, y se autodesigna rey de Araucanía. Seguidamente, dicta la Constitución que regirá al nuevo Reino, donde se reserva el derecho de "hacer nobles a voluntad" y dispone que "las sesiones legislativas deberán ser publicadas en los diarios". Envía copias de todo esto a los diarios de Santiago y de Valparaíso.
Le escribe al presidente de Chile, Manuel Montt:
"Excelencia: Nos, Oréllie Antoine I, por la gracia de Dios, Rey de la Araucanía, nos hacemos un honor imponerlo de nuestro advenimiento al trono que acabamos de fundar en Araucanía. Pedimos a Dios, Excelencia, que nos tenga en su santa dignidad y guarda. Fecho en Araucanía el 17 de noviembre de 1860. Firmado Oréllie Antoine I. "
Luego de tres días de celebraciones, Antoine dicta una norma, fechada el 20 de noviembre de 1860, ampliando su reino para incluir también al pueblo Araucano. Ahora sus dominios incluyen también a la actual Patagonia Argentina.
En procura de apoyo y reconocimiento, se dirige a Valparaíso, y le sorprende que las autoridades locales permanezcan indiferentes a la presencia de Su Majestad. También escribe al gobierno francés, pero allí nadie lo toma en serio.
Entonces regresa a la Araucanía y recorre todas las tolderías ratificando su condición real y haciendo entrega a cada una de la bandera tricolor, verde, blanca y azul. Reúne 15.000 lanzas para vengarse de los indiferentes chilenos.
Fija su residencia en Angol, centro geográfico de sus dominios, pero su capataz avisa a las autoridades chilenas, que envían un piquete que lo toma prisionero. Termina en prisión, en un calabozo para delincuentes comunes. Por las dudas, redacta su testamento político estableciendo el orden sucesorio, previsto hasta varias generaciones posteriores, asegurando para sus descendientes los derechos a la corona de Araucanía y Patagonia por los siglos de los siglos.
Al final se le permite regresar a Francia... de donde vuelve en 1869, desembarcando esta vez sobre el Atlántico, en San Antonio. Termina alcanzando el mismo punto donde había sido arrestado años atrás... y las autoridades chilenas lo expulsan de nuevo.
Durante el año 1871, publica notas en los diarios La Prensa, La Nación y La Tribuna, en la ciudad de Buenos Aires, y retorna a Francia. En su tercer intento, llega a Buenos aires y parte vía terrestre hacia sus dominios, pero es detenido en Bahía Blanca y devuelto, una vez más, a su país de origen. Finalmente, trata de llegar por el puerto de Punta Arenas, siendo arrestado nuevamente.
Fallece a los 53 años de edad, solo y en la miseria, el 17 de noviembre de 1878, 18 años después de haberse autoproclamado Rey de la Araucanía y la Patagonia. Su heredero, Gustavo Archile I y su Reina María, hasta tendrán corte y designarán embajadores. Les sucede Aquiles I que fallece en 1902.
Pero aquí no termina todo...
El francés Philippe Boiry, que se autoproclama "varón descendiente de Carlo Magno", 70 años después de la muerte de Tounens comienza a afirmar que era el sobrino nieto de este. Y por esto se hace llamar "Príncipe Philippe I de la Araucania y Patagonia", adjudicándose numerosos títulos de la realeza.
Como dato insólito, él no domina ni una palabra de español y, hasta 1989, jamás había pisado las tierras de la Patagonia.
Luego de esta (breve) visita al sur del mundo, Boiry afirma que su reino "ha sido conquistado y destruído". Y califica a ambos países (Argentina y Chile) de "usurpadores e invasores".
Pero el periodista argentino Enrique Oliva, corresponsal del diario Clarín en Francia durante 15 años, escribe en un libro que "el rey de la Patagonia" era simplemente un impostor.
Por esto Philippe Boiry, ya setentón, en junio de 1996 presenta una demanda en el Tribunal de Instancia del Distrito Primero de París por considerarse "dañado moralmente". Reclamaba una indemnización de 16.000 francos.
La Justicia desestimó el pedido de Philippe Boiry, y el fallo tiene vital importancia porque nunca antes los tribunales se habían pronunciado en el caso del "Emperador del Sur continental".
¿Aquí termina todo? Tampoco...
En 1998, un supuesto "cónsul general de la Patagonia", en representación del descendiente de Oréllie Antoine de Tounens, invade unos islotes británicos ubicados en el canal de la Mancha, en represalia por la guerra de Malvinas. Resultó ser una maniobra del autor francés Jean Raspaill, para publicitar el libro que escribiera sobre la vida de Tounens, editado por Emecé. Como propaganda, fue un éxito.
Fuentes: Embajada de Francia en Argentina, Flyfishing-argentina.com, Wikipedia
Alfredo 17 de septiembre de 2006 - 2:11 am
Hay varios libros que abordan esta historia, como el del francés Jean Raspail “Yo, Antoine de Tounens, rey de la Patagonia” (Emecé, 1983) y el de la comodorense Angelina Coicaud “El Rey de la Patagonia” (1984).
En la historia argentina de Bernardo Gonzalez Arrili, dice que en el hospital donde murió lo registraron con su nombre común de Orlie Antoine Tounens. Además, desconociendo totalmente su autoproclamada condición de rey, señalaron en el informe de su muerte que su ocupación era “lamparero público”.
Muy buena la nota y tu blog.
Atte. Alfredo
Germán 17 de septiembre de 2006 - 9:49 am
jajaja pobre Antoine. Si se hubiera enterado antes de morir de que lo considerarían un “lamparero público” seguro que enviaba una carta de protesta
Gracias por los datos, Alfredo.
Germán
Gran Impetu » El Reino de la Araucania y la Patagonia 3 de marzo de 2007 - 2:50 pm
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